El Parque Llanogrande será un referente de la modernización de los espacios públicos, siendo una obra clave de la administración del alcalde Víctor Ramos que consolida la infraestructura urbana bajo estrictos parámetros técnicos para el uso y disfrute masivo. La ingeniería de superficie priorizó la funcionalidad y la sostenibilidad a largo plazo, implementando un sistema de circulación peatonal robusto que abarca 465 m² de senderos construidos con adoquín, un pavimento semi-rígido reconocido por su alta capacidad de carga y fácil mantenimiento, lo cual asegura una accesibilidad óptima y perdurable para todos los ciudadanos. Complementariamente, en las áreas de transición y esparcimiento pasivo, se integraron 100 m² de Pompeyano y 95 m² de Gramoquín, materiales con propiedades de permeabilidad parcial que contribuyen a la gestión eficiente del flujo de agua lluvia superficial y al control térmico del entorno, alineados con criterios de urbanismo sostenible y la mitigación del calor dependiendo del estado del tiempo.
El diseño deportivo del complejo fue concebido para impactar positivamente la salud pública y el desarrollo físico, con dotaciones especializadas para diversas disciplinas y niveles de entrenamiento. El parque alberga una cancha de fútbol 5 con césped y una cancha múltiple, ambas unidades diseñadas para la práctica deportiva de alto flujo y el fomento de la organización comunitaria, consolidando al parque como un polo de desarrollo físico. La promoción del fitness y la actividad física individual se potencia significativamente mediante la instalación de dos unidades de gimnasio y 6 unidades de juegos biosaludables, que permiten rutinas al aire libre sin requerir equipamiento especializado. Adicionalmente, se dispuso de una pista de trote con una extensión de 270 m², creando un circuito seguro y bien demarcado para el ejercicio cardiovascular de los residentes, asegurando que la infraestructura física esté al alcance cotidiano de la comunidad.
La seguridad y el esparcimiento pasivo fueron consideraciones primordiales en el diseño. Las dos zonas de juegos de niños cuentan con una superficie de 50 m² de áreas en caucho, un material con propiedades de amortiguación certificadas que minimiza el riesgo de lesiones por caídas, cumpliendo con los más rigurosos estándares de seguridad infantil en espacios públicos. El núcleo ambiental y paisajístico del parque lo constituye una vasta zona verde que se extiende por 2,800 m², vital para el equilibrio ecológico, la calidad del aire y la recreación contemplativa. Para la funcionalidad de las actividades de reunión y observación de eventos deportivos, se instaló una estructura metálica y una unidad de graderías. Finalmente, la dotación urbanística se completó con la ubicación estratégica de 15 unidades de mobiliario urbano para el descanso, un área designada para el desarrollo de actividades lúdicas con una unidad de mesas de ajedrez, y la inclusión de un local comercial para ofrecer servicios complementarios, garantizando la autosuficiencia funcional del parque como un centro de encuentro multiservicio para la comunidad.
